miércoles, 1 de junio de 2011
PARTICIPACIÓN EN EL FINDE CIENTÍFICO
La idea de participar en este evento partió del profesor José Luis Gutiérrez, Andrés de la Peña aceptó el reto y Rafael Maroto se unió al proyecto.
Durante estos últimos meses estuvimos imaginando el proyecto, la recreación de una cabina de un submarino desde la cual visualizar los ecosistemas marinos de distintas costas españolas.
Una vez tuvimos la idea se la propusimos al alumnado de cuarto de la ESO. Un grupo de nueve personas nos siguió en la locura submarina.
Todos nos preparamos la exposición, estudiando, diseñando, pintando, construyendo y mostrando nuestras ideas, imaginaciones y pareceres.
Al final, los días de finales de mayo llevamos nuestro proyecto al Museo citado. Montamos en el stand asignado, el 25, nuestra cabina del submarino y, las alumnas y alumnos, Yuri, Jaime, Tamara, Agustina, Sara, Laura, Karen, María y Álvaro, desarrollaron e informaron durante 16 horas a todos los visitantes de una manera correcta, entusiasta y casi casi perfecta sobre todos los trabajos que habían preparado sobre el fondo marino, desde puntos de vista geológicos, biológicos y ecológicos.
Después de esta gran experiencia, he de dar muchas, muchas, muchas gracias a las alumnas y alumnos que han desarrollado su trabajo cercano a la perfección y con mucho interés y entusiasmo. También a mis compañeros de oficio, que pusieron todo lo que hay que poner, al Museo por aceptar nuestro proyecto y al I.E.S. Sierra de Guadarrama por su ayuda.
Postdata: acontecimientos como este te hacen conocer aspectos educativos importantes, el trabajo de muchos docentes durante todo un fin de semana dedicado a transmitir conocimientos científicos y el poco o casi inexistente interés por parte de los medios de comunicación y de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, por informar del trabajo que se lleva a cabo en los institutos públicos de enseñanza secundaria de dicha comunidad.
Muchas gracias, especialmente a los entusiastas estudiantes.
martes, 17 de mayo de 2011
CATÁSTROFE EN LA PENÍNSULA IBÉRICA
Hola de nuevo querid@s geomundistas, no se si últimamente véis o no los telediarios o si ojeáis los periódicos, pero una catástrofe, pues nada más ni nada menos que en la maravillosa provincia de Murcia, ella tan cerquita del mar Mediterráneo, ha habido un importante seísmo,
domingo, 3 de abril de 2011
El tiempo, un enemigo contra el que no se puede luchar...

Mientras los técnicos luchan contrarreloj para sellar la brecha abierta en el reactor número dos de la central que filtra radiactividad al mar, esta madrugada (hora española) los operarios que se juegan la vida día a día han recibido un duro golpe. Los dos trabajadores que realizaban operaciones de contención en la central nuclear que se encontraban desaparecidos desde el pasado 17 de marzo han aparecido muertos en el interior de la central, según ha informado la Tokyo Electric Power Company (Tepco), la compañía nacional energética encargada de la gestión de la planta, tal y como recoge la agencia de noticias japonesa Kiodo.
Esta tragedia humana se une al último revés que ha sufrido el operativo desplegado en la central. Tepco ha informado que no ha podido sellar con hormigón la brecha descubierta ayer en el reactor 2 y por donde se filtra radiactividad al mar. Los técnicos de la operadora japonesa intentarán ahora tapar la brecha con polímero en polvo, que tiene un gran poder absorbente. Vista la marcha de los trabajos en la planta, el portavoz Edano ha admitido que todavía "se tardarán meses" en controlar la radiactividad que emana de la central de Fukushima.

Preocupación por los trabajadores
Son muchos los peligros a los que se enfrentan unos trabajadores que ya son considerados héroes por la sociedad japonesa. De ahora en adelante formarán parte de los estudios con que los científicos tratan de precisar cómo incide en la salud la exposición a dosis bajas de radiactividad: al menos 21 operarios pertenecientes al retén que permanece en Fukushima para intentar controlar los reactores de la planta ya sufren una aceleración en el ritmo de alteración del ADN por efecto de la radiación. Así lo informó ayer el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que detalló por primera vez el número de trabajadores de Fukushima que ya han recibido una dosis superior a los 100 milisieverts (mSv), el umbral a partir del cual se considera que la radiactividad afecta la salud.
Estas 21 personas han aumentado la probabilidad de padecer cáncer a largo plazo entre el 1 y el 5%, según los expertos. "Ahora mismo, en su sangre ya puede detectarse el incremento de modificación del ADN. Requieren un seguimiento intensivo para ver como evolucionan al cabo de los años y las décadas", advierte el profesor Francesc Barquinero, biólogo y experto internacional en radiobiología que colabora con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Las alteraciones del ADN son un mecanismo natural: el organismo humano las genera en un orden de entre una y dos alteraciones cada 2.000 células. Tras recibir una dosis de 100 mSv, el organismo multiplica ese ritmo por cinco: produce entre cinco y diez alteraciones cada 2.000 células. Y estas células que realizan alteraciones tras haber recibido radiactividad tienden al error: se multiplican replicando el código genético con ligeros desajustes que pueden propiciar un proceso cancerígeno. En estos casos, la enfermedad suele tardar entre cinco y diez años en concretarse.
La situación de los empleados ilustra la complejidad de cómo la radiactividad afecta al organismo: libera energía en el interior del cuerpo desajustando el funcionamiento normal de las células. Es el único fenómeno que puede medirse; una vez recibida esa energía las consecuencias se mueven entre la probabilidad y la incertidumbre, hasta el punto de que no pueden descartarse otros efectos todavía desconocidos de la exposición a bajas dosis de radiactividad. "Solo sabemos lo que hemos podido aprender básicamente de los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki, de Chernóbil", detalla Barquinero. "Y a partir de ahora... de lo que les ocurra a los empleados que trabajan en Fukushima".
Como detalle triste, debemos decir, que estos héroes que están intentando frenar una catástrofe como podría haberla en Fukushima, ya se le ha apodado, con el nombre de Kamikazes, ya que lamentablemente, tienen las horas contadas…
Nuevo balance de fallecidos
Una madrugada más (hora española), los datos de la policía nipona sobre la cifra de víctimas recuerda la crudeza del terremoto y el posterior tsunami del pasado 28 de marzo. El último recuento oficial, eleva hasta 12.009 los muertos y a 15.472 los desaparecidos.
Mientras hoy es el tercer y último día de operación de las autoridades niponas y estadounidenses para buscar a los desaparecidos en las zonas más devastadas continua. Por ahora los datos no son muy esperanzadores para todos aquellos familiares que esperan recuperar los cuerpos de sus seres queridos para incinerarlos, como manda la tradición en el país. Hasta entrada la noche del sábado sólo se había conseguido recuperar 66 cadáveres.
La situación en muchas ciudades del noroeste del país sigue siendo dramática. Las autoridades de Minami Sanriku, una de las más afectadas por el tsunami, evacuará a 1.100 personas a otras localidades. Más de 9.400 residentes se encuentran alojados en los refugios improvisados en la ciudad.
El legado de Chernobyl, lecciones para Fukushima

El 26 de abril de 1986, a primeras horas de la mañana, explotó el reactor número cuatro de la central nuclear de Chernobil, escupiendo a la alta atmósfera 6,7 toneladas de material radiactivo del núcleo y depositando istótopos radiactivos sobre 200.000 kilómetros cuadrados de Europa. El accidente del Fukushima, en Japón, tras el tsunami que arrasó la región hace dos semanas largas, es menos grave y la radiación emitida no se acerca a los altos niveles que arruinaron toda la región de Chernobil, pero hay lecciones aprendidas en el accidente ucraniano que pueden ser útiles para los responsables nipones que, aunque la complicada situación que afrontan no se complique más, tendrán seguramente que mantener una zona de exclusión alrededor de Fukushima durante décadas una vez enfriados los reactores y dedicar muchos años, inversiones y esfuerzos a cerrar la central.
Peplow, periodista de Nature, ha visitado Chernobil hace pocos días, anticipándose a una conferencia dedicada a la situación de la central devastada y la seguridad que se celebrará en Kiev del 20 al 22 de abril. Lo que está claro es que queda aún trabajo para años allí y que hacen falta inversiones para completar las medidas de seguridad planeadas. Todavía hoy, 25 años después del accidente, unas 3.500 personas entran cada día en la zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de la central nuclear para vigilar la zona y continuar los trabajos de limpieza, y estas actividades deberán continuar al menos medio siglo más.
"Docenas de trabajadores de emergencia murieron en los meses siguientes [al accidente de Chernobil] debido a la exposición a la radiación y cientos de niños de la región desarrollaron después cáncer de tiroides", recuerda Peplow. De los 132 trabajadores de emergencia a los que se diagnosticaron problemas por radiación aguda, murieron 28 en los cuatro meses siguientes, otros 19 han muerto desde entonces y muchos de los que han sobrevivido padecen cataratas y lesiones en la piel. En cuanto a los casos de cáncer de tiroides, se han registrado unos 5.000 en personas que entonces eran niños, y la mayoría resultó irradiada al consumir leche contaminada con iodo radiactivo. Una veintena de ellos han muerto. En el entorno de Fukushima se han medido niveles de radiactividad inferiores, señala Nature.
Mucho se habló, tras el accidente de Chernobil, del sarcófago de hormigón que se completó a finales de 1986 alrededor del reactor siniestrado para contener su radiactividad. Peplow lo ha visitado ahora y cuenta que "esta despedazándose y veteado de óxido". Junto a él se mide una radiactividad tal que estar expuesto a ella durante diez minutos equivale a hacerse una radiografía de un brazo. La central de Chernobil, todos sus reactores, se cerró definitivamente en 2000 y la prioridad ahora es construir e instalar una gran estructura alrededor el reactor número 4 antes de que el sarcófago sea demasiado inestable. El plan es construir una nueva estructura protectora. La idea es hacer un enorme arco de acero, de 105 metros de alto junto al reactor y desplazarlo hasta cubrir el sarcófago dañado. Dentro de esta estructura se podrá entonces trabajar con grúas robóticas para desmantelar el sarcófago y parte del reactor, en trabajos que durarán hasta 2065, si se logra tener a punto este dispositivo para 2015. El problema es que falta dinero para completar estos planes y los responsables ucranianos esperan obtener más donaciones de instituciones internacionales en la conferencia del mes que viene. Otro problema serio que hay que afrontar es el de la piscina de agua radiactiva (cada mes hay que bombear 300.000 litros de la sala de turbinas del reactor número 4) y almacenarla allí. Cerca de la antigua central hay una charca de 22 kilómetros cuadrados en la que se descarga el agua radiactiva de los sistemas de refrigeración del reactor.
El impacto del accidente de Chernobil en la salud de la población no se conoce con la precisión y fiabilidad que cabría esperar. Algunos estudios han detectado pequeños incrementos en la tasa de cáncer de mama y de enfermedades cardiovasculares, pero no tiene en cuenta factores como, por ejemplo, la alimentación, el consumo de alcohol o el hábito de fumar, recuerda Peplow. También ha habido algunas investigaciones que han apuntado un incremento de las mutaciones genéticas en los hijos de personas irradiadas tras Chernobil, "pero no se han encontrado evidencias de efectos hereditarios similares ni siquiera entre los descendientes de los supervivientes de las bombas atómicas en Japón, que recibieron, de media, dosis de radiación mayores".
En el desastre nuclear de Fukushima , las autoridades niponas han actuado mucho mejor que las soviéticas en Chernobil, informando a la población, delimitando una zona de evacuación, prohibiendo el consumo de leche y verduras de la zona, distribuyendo pastillas de ioduro potásico y pidiendo a la gente que no salga de casa (en el accidente de Ucrania no hubo reparto sistemático de pastillas y se dejó a lo niños jugar al aire libre tras el accidente) señala Nature.
Pero la más importante lección de Chernobil para Fukushima es que el accidente nuclear se abate sobre la región mucho tiempo después de que los reactores se hayan enfriado, señala Peplow citando a expertos. "Si zonas de Japón resultan gravemente contaminadas con cesio-137 radiactivo, que se reduce a la mitad en 30 años, el Gobierno tal vez tenga que mantener una zona de exclusión durante décadas. También llevará décadas desactivar la central de Fukushima, dependiendo del daño sufrido por los reactores", recuerda.




Fuentes: Entrevistando a la historia (Web)
domingo, 27 de marzo de 2011
El mar desprende niveles máximos de radiactividad

La radiactividad de la central nuclear de Fukushima I se ha convertido en una potencial amenaza para el mar. La agencia de seguridad atómica de Japón aseguró ayer que el nivel de radiación en el océano junto a la planta atómica se ha disparado en los últimos días, hasta alcanzar 1.250 veces el límite legal en las mediciones efectuadas el viernes pasado. "Este es un nivel relativamente alto", dijo Hidehiko Nishiyama, portavoz de la agencia, en una rueda de prensa emitida por televisión.
El terremoto y el tsunami ocurridos el pasado 11 de marzo en la costa nororiental de Japón provocaron 10.151 muertos y 17.053 desaparecidos y dañaron gravemente el complejo nuclear, lo que ha producido una serie de fugas radiactivas que han contaminado agua, verduras y leche en las prefecturas vecinas.
Las mediciones facilitadas por Tokyo Electric Power (Tepco), la compañía que opera Fukushima, suponen un incremento importante de la radiación en el agua del mar respecto a las efectuadas el martes, cuando el nivel de yodo 131 fue de 126 veces el tope legal, y el jueves, cuando fue 145 veces más alto. Fueron realizadas a 330 metros de la costa.
Beber medio litro de agua dulce con el nivel de radiactividad encontrado el viernes expondría a una persona a la dosis máxima permitida en un año, según Nishiyama, quien descartó que la contaminación suponga una amenaza para la vida marina y la seguridad en el consumo de pescado. "Hablando en general, el material radiactivo soltado al mar será dispersado por las corrientes, así que haría falta mucho más para que las algas y la vida marina lo absorbieran", afirmó.
También dijo que, dado que el tiempo en que el yodo radiactivo se reduce a la mitad es de ocho días, "para cuando la gente coma productos del mar, las cantidades habrán disminuido probablemente de forma significativa".
Sin embargo, Tepco aseguró que los niveles de cesio 137, que tiene un ciclo de reducción de unos 30 años, eran 79,6 veces el máximo legal. El Gobierno aseguró que a 30 kilómetros de la costa, los niveles de yodo 131 estaban dentro de los límites aceptables.
Aunque las palabras de Nishiyama intentan enviar un mensaje de tranquilidad a la población, el anuncio del aumento de radiactividad en el mar provocará probablemente una nueva señal de alerta internacional. Varios países, como Estados Unidos, Australia, Singapur y Rusia, han prohibido la importación de alimentos procedentes de las prefecturas cercanas a Fukushima I, después de que fueran detectadas altas dosis de radiación en la leche y una docena de tipos de verduras de esta zona. Algunos Gobiernos habían puesto ya bajo vigilancia las importaciones de pescado y marisco japonés, unas medidas que probablemente ahora se intensificarán.
En la central, los técnicos continuaron trabajando para estabilizar los reactores, tras las sospechas surgidas el viernes pasado de que la unidad 3 -de un total de seis- podría haber sufrido una grieta.
La agencia de seguridad nuclear dijo ayer que la temperatura y la presión en todos los reactores se han estabilizado. Tras haberlos rociado durante días con agua de mar para bajar la temperatura, los ingenieros han comenzado a bombear agua dulce para evitar los efectos corrosivos del agua salada. Estados Unidos ha enviado dos barcazas con agua desde una de sus bases navales, cercana a Tokio.
En el noreste del país, los equipos de rescate siguen buscando cadáveres entre la devastación causada por el terremoto y el tsunami, mientras más de 250.000 personas siguen en campos de desplazados. Sin embargo, la distribución de ayuda y comida y el servicio de electricidad han mejorado.
En Tokio, la vida ha vuelto en gran medida a la normalidad, aunque algunos japoneses y extranjeros siguen aún en el sur del país o en el extranjero. Los supermercados continúan con problemas de abastecimiento de agua mineral, ya que la población ha acaparado botellas tras la detección temporal en el agua del grifo de la capital de niveles de radiación superiores a los admisibles para los bebés.

Aumenta el número de víctimas del tsunami
Nueva información que se une a los nuevos datos de víctimas que la policía japonesa facilita a diario. El último balance cifra en 10.489 los fallecidos, mientras que otras 16.621 personas se encuentran aún desaparecidas. Además de unas 240.000 personas refugiadas en 1.900 centros de evacuación a raíz del desastre, que supone la peor crisis de Japón tras la II Guerra Mundial.
Cuando el nivel conocido ya era una potencial amenaza para el mar con 1.250 veces más de radiactividad que el límite legal, el portavoz de la agencia de seguridad nuclear japonesa ya confirmaba que se trataba de un nivel "relativamente alto". Además de contaminar el agua, las fugas radiactivas como consecuencia de los problemas en la central han contaminado agua, verduras y leche en las prefecturas vecinas; lo que ha llevado a muchos países a prohibir la importación de productos de la zona.
Las mediciones facilitadas por Tokyo Electric Power (Tepco), la compañía que opera Fukushima, suponen un incremento importante de la radiación en el agua del mar respecto a las efectuadas el martes, cuando el nivel de yodo 131 fue de 126 veces el tope legal, y el jueves, cuando fue 145 veces más alto. Fueron realizadas a 330 metros de la costa.
Radiactividad en aumento, y sin control...

Crece la preocupación por el estado de la central nuclear de Fukushima 1, afectada por el seísmo y el tsunami del 11 de marzo. En el reactor 2 han sido detectados niveles de radiación muy superiores a los normales, según informa Tepco, la compañía que opera la planta, lo que ha obligado a evacuar a los técnicos que trabajaban para intentar repararlo. Pese a que en primera instancia se informó de niveles 10 millones superiores a lo normal, Tepco ha informado en una rueda de prensa posterior que ha errado en las mediciones. "Se ha producido una confusión entre el yodo 134 y el cobalto 56", ha declarado Sakae Muto, vicepresidente de la empresa. Tepco volverá a realizar un análisis de los niveles de radiación. No obstante, se mantiene la evacuación de los trabajadores.
El agua radiactiva dentro de la planta impide a los trabajadores la restauración de los sistemas de refrigeración de la central nuclear, algo fundamental para evitar la fusión de los núcleos. Mientras, el OIEA ha anunciado esta mañana que en el reactor 1 se ha detectado la presencia de yodo 131, cesio 137 y cesio 134 a niveles comparables a los de la zona del reactor 3 donde tres trabajadores resultaron heridos el pasado jueves.
Rafael Grossi, subdirector general adjunto del Organismo Internacional de la Energía Atómica(OIEA), decía ayer mismo a este periódico que la situación en la central de Fukushima es grave y que "en cualquier momento" puede degradarse. También hoy se ha conocido que la mayoría de los ciudadanos japoneses , el 58%, suspenden la gestión del Gobierno ante la crisis nuclear que ha dañado la central nuclear de Fukushima I, mientras que el 39,3% ha expresado su aprobación, según cifras de una reciente encuesta de la agencia Kyodo News publicada hoy.
Además, la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial japonesa ha informado esta madrugada (hora española) de que los niveles de yodo radiactivo en el agua de mar recogida en las inmediaciones de la central nuclear de Fukushima-1 supera ya en 1.850 veces el límite legal. Las muestras tomadas ayer mostraban unos niveles 1.250 veces superior al límite. El portavoz de la Agencia, Hidehiko Nishiyama, ha señalado que las fugas de los reactores son las responsables de estos altos niveles de radiación, ya que el agua que ha llegado al mar había estado previamente acumulada en los edificios que alojan las turbinas.
Intentos de estabilizar los reactores
En la central, los técnicos continuaron trabajando para estabilizar los reactores, tras las sospechas surgidas el viernes pasado de que la unidad 3 -de un total de seis- podría haber sufrido una grieta. La agencia de seguridad nuclear dijo ayer que la temperatura y la presión en todos los reactores se han estabilizado. Tras haberlos rociado durante días con agua de mar para bajar la temperatura -lo que estaría en el origen de la actual contaminación del agua-, los ingenieros han comenzado a bombear agua dulce para evitar los efectos corrosivos del agua salada. Estados Unidos ha enviado dos barcazas con agua desde una de sus bases navales, cercana a Tokio.
En el noreste del país, los equipos de rescate siguen buscando cadáveres entre la devastación causada por el terremoto y el tsunami , mientras más de 250.000 personas siguen en campos de desplazados. Sin embargo, la distribución de ayuda y comida y el servicio de electricidad han mejorado.
En Tokio, la vida ha vuelto en gran medida a la normalidad, aunque algunos japoneses y extranjeros siguen aún en el sur del país o en el extranjero. Los supermercados continúan con problemas de abastecimiento de agua mineral, ya que la población ha acaparado botellas tras la detección temporal en el agua del grifo de la capital de niveles de radiación superiores a los admisibles para los bebés.
Operarios heridos
De los tres operarios del reactor 3 que han sido hospitalizados entraron en contacto con agua radiactiva a un nivel 10.000 veces superior al normal, y dos de ellos tuvieron que ser ingresados. En sus últimos comunicados sobre la situación en Fukushima, el OIEA ha indicado que en los dos trabajadores ingresados "ha sido confirmada una importante contaminación de la piel en las piernas".
Los dos operarios recibieron dosis de entre 2 y 6 sieverts (2.000-6.000 milisievert), niveles que pueden resultar fatales. Sin embargo, el OIEA indica que "aunque los pacientes no necesitan tratamiento médico, los médicos han decidido mantenerlos en el hospital para seguir su evolución durante los próximos días".

Peligro en el consumo directo
Beber medio litro de agua dulce con el actual nivel de radiactividad expondría a una persona a la dosis máxima permitida en un año, según Nishiyama, quien descartó que la contaminación suponga una amenaza para la vida marina y la seguridad en el consumo de pescado. "Hablando en general, el material radiactivo soltado al mar será dispersado por las corrientes, así que haría falta mucho más para que las algas y la vida marina lo absorbieran", afirmó. También dijo que, dado que el tiempo en que el yodo radiactivo se reduce a la mitad es de ocho días, "para cuando la gente coma productos del mar, las cantidades habrán disminuido probablemente de forma significativa". Sin embargo, Tepco aseguró que los niveles de cesio 137, que tiene un ciclo de reducción de unos 30 años, eran 79,6 veces el máximo legal. El Gobierno aseguró que a 30 kilómetros de la costa, los niveles de yodo 131 estaban dentro de los límites aceptables.
Aunque las palabras de Nishiyama intentan enviar un mensaje de tranquilidad a la población, el anuncio del aumento de radiactividad en el mar provocará probablemente una nueva señal de alerta internacional. Varios países, como Estados Unidos, Australia, Singapur y Rusia, han prohibido la importación de alimentos procedentes de las prefecturas cercanas a Fukushima I, después de que fueran detectadas altas dosis de radiación en la leche y una docena de tipos de verduras de esta zona. Algunos Gobiernos habían puesto ya bajo vigilancia las importaciones de pescado y marisco japonés, unas medidas que probablemente ahora se intensificarán.
sábado, 26 de marzo de 2011
El radio de peligrosidad aumenta, la cosa se pone fea...

Los niveles de radiactividad comienzan a ser preocupantes en Japón, no sólo porque están llegando a lugares alejados, como la capital, a través del aire, el agua y los alimentos, sino porque el radio contaminado alrededor de la central de Fukushima 1 -a 240 kilómetros al norte de Tokio- se amplía. Esta madrugada, hora española, así lo ha confirmado el canal de televisión japonés NHK, que ha informado de que los niveles superan los límites permitidos en cinco prefecturas: Fukushima, Ibaraki, Chiba, Saitama y Tochigi. Además, el ministro portavoz, Yukio Edano, ha animado a los habitantes que viven en el tramo que está entre 20 y 30 kilómetros de distancia de la planta a que abandonen sus casas y se dirijan a los refugios habilitados por el Gobierno, que ya acogen a los evacuados anteriormente (los que viven en un radio de 20 kilómetros).
La lucha para controlar la emisión de radiación desde la central, dañada tras el terremoto y posterior tsunami hace dos semanas, continúa sin mucho éxito. Las últimas noticias publicadas por la agencia Kyodo indican que el ministro de Defensa ha confirmado que el Ejército estadounidense va a colaborar en la inyección de agua para tratar de enfriar los reactores. El más peligroso continúa siendo el reactor 3, cuyo interior no sólo aloja uranio sino también plutonio. El New York Times, citando a Hidehiko Nishiyama, director general operativo de la Agencia Japonesa de Seguridad Nuclear e Industrial, indica que la vasija de contención podría tener una brecha que sería la causa de tanta liberación de radiactividad. Sin embargo, más tarde la misma Agencia, citada por REUTERS, ha indicado que no hay datos suficientes que indiquen que el reactor 3 tenga una fisura. Mientras tanto, el primer ministro japonés, Naoto Kan, ha dicho en rueda de prensa que el estado de la planta nuclear de Fukushima "todavía es muy precario. La situación no está empeorando, pero no hay tiempo para la complacencia", recoge REUTERS.
La elevada radiactividad dificulta los esfuerzos de los operarios para restablecer la refrigeración en algunas áreas de la central nuclear de Fukushima, donde se ha detectado agua con una radiación 10.000 veces superior a la normal. El Ejército de EE UU proveerá de agua para ayudar a enfriar la planta, según ha informado esta madrugada la agencia nipona Kyodo.
El miedo a la radiactividad en el aire, el agua y los alimentos, y la posibilidad de que se produzca un nuevo terremoto han sembrado la ansiedad en Tokio. Los residentes de la capital se abalanzaron ayer sobre los supermercados e hicieron acopio de agua mineral, después de que el miércoles pasado las autoridades aconsejaran que no se dé agua del grifo a los niños pequeños porque habían sido detectados niveles de radiación más de dos veces superiores a lo permisible para los bebés. Algunas tiendas comenzaron a racionar el agua, la leche, el arroz y otros productos.
La alerta comienza a extenderse a los países vecinos, que han comenzado a prohibir la importación de productos japoneses procedentes de la zona donde se encuentra la central. Los últimos en sumarse ha sido Corea del Sur y China, que lo han anunciado a primera hora de hoy (hora española). Por otro lado, China ha anunciado que han llegado a su territorio dos japoneses cuyos niveles de radiactividad "exceden los límites seriamente", informa REUTERS. La agencia de Aduanas han confirmado que los dos japoneses procedían de Tokio, y han llegado en avión a Wuxi, una localidad en el este de China y que están recibiendo tratamiento médico.
El Gobierno dijo ayer, sin embargo, que la radiactividad en el agua había vuelto a niveles normales en Tokio, pidió a la gente que no acopie productos y envió trabajadores a distribuir agua a las familias de los 80.000 niños menores de un año registrados en la ciudad. Pero también aseguró que habían sido detectadas cantidades elevadas de isótopos en el agua en las vecinas prefecturas de Chiba y Saitama. El Gobierno metropolitano de Tokio afirmó ayer que impulsará la distribución de botellas adicionales de agua mineral tanto en Tokio como en las ciudades satélite.
La amenaza de radiactividad y contaminación en comida y agua, y las continuas réplicas de temblores de tierra han sumido a los habitantes de Tokio en un estado de ansiedad. La sucesión de noticias negativas y positivas continúa provocando inquietud entre los ciudadanos, algunos de los cuales están pensando en dejar definitivamente su trabajo y su casa en la capital y mudarse al sur del país. Es el caso de Hiroyuki Takizawa, un joven de 27 años, que trabaja en el sector inmobiliario. "Muchos de mis amigos se fueron la semana pasada de Tokio. Algunos incluso se fueron al extranjero con la excusa de unas vacaciones. El problema de Fukushima, la radiación en la comida y el agua me asustan. Además, está la amenaza de que se produzca un gran terremoto en el futuro en la zona de Tokio. Mucha gente no sabe qué hacer. Yo, tampoco. ¿Debo quedarme, trabajar y contribuir a la economía? ¿O debo irme al sur?", dice este joven, que vive en Chiba.
Takizawa asegura que, aunque sus padres no quieren irse de Tokio, él y su mujer están pensando dejar sus trabajos y mudarse a Osaka o Nagoya. "Mi cuñado vive en Kobe y puede ayudarme a buscar un empleo", afirma.

Reconstrucción
Mientras tanto, las labores de apoyo y rescate a los cientos de miles de damnificados por el terremoto y el tsunami han experimentado un fuerte impulso. La ayuda está fluyendo y los servicios de telefonía, electricidad y bancarios están volviendo, en algunos casos mediante unidades móviles. A pesar de ello, 660.000 familias continúan sin agua corriente y 209.000, sin electricidad. En la catástrofe murieron 10.019 personas y 17.541 están desaparecidas, según los datos oficiales de esta madrugada.
Responsables de la industria naviera aseguraron que algunos barcos mercantes han comenzado a evitar el puerto de Tokio como precaución ante una posible exposición a radiación.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Problemas para refrigerar los reactores

Los ingenieros japoneses continúan avanzando en el proceso de estabilización de la central nuclear de Fukushima I. El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), ha difundido un comunicado en el que actualiza la situación de todos los reactores de la central. Así, siguen las dificultades para refrigerar los reactores 1 y 2, porque los daños que sufren son severos. De momento, el único reactor de los dos conectado a la red eléctrica es el 2 y los técnicos siguen trabajando para conectar el 1, pero su estado está tan degradado que la conexión está tardando más de lo esperado. Mientras tanto, se le sigue bombeando agua de mar. En el interior del reactor 1, por su parte, alerta la Agencia de Seguridad Nuclear, la temperatura se sitúa cerca de los 400 grados centígrados frente al límite de fabricación de 302º para los que fue construido. A pesar de ello, insiste, "no existe un peligro inmediato".
Además, el agua del sistema de refrigeración cubre solo hasta la mitad de las barras de combustible tanto en el reactor 1 como en el 2. Pese a las explosiones registradas, no hay indicios de que las vasijas de contención principal estén deterioradas.
El reactor 3 es el más peligroso, y hoy ha vuelto a salir humo negro, del que se desconoce su origen, y que obligó a una evacuación del personal que trabajaba en él, aunque más tarde ha cesado y el personal ha regresado a su trabajo. Se desconoce cuál es la situación de la piscina de residuos, cuyo sistema de refrigeración sigue estando severamente dañado. Se trabaja en restaurar este sistema tanto en este reactor como en el 4, cuya piscina de combustible usado también está en un estado preocupante, ya que poco antes del terremoto se había trasladado aquí todo el combustible del reactor. El progreso, dice el OIEA, es "incierto". Los indicios sobre el bajo nivel de agua en la piscina de combustible usado y la falta de datos sobre la temperatura tienen preocupados a las autoridades. La empresa operadora de la planta nuclear, Tepco , ha logrado ya conectar electricidad a la sala de control del reactor 3, lo que facilitará el enfriamiento de la unidad, según Kyodo.
Los reactores 5 y 6, los que presentaban menos peligro en principio dado que llevaban mucho tiempo sin funcionar cuando tuvo lugar el terremoto y posterior tsunami, llevan varios días conectados a la red eléctrica. Ambas unidades disponen ahora de suministro eléctrico y están en modo seguro, con temperatura y presión bajas en el reactor. Sin embargo, el OIEA dice en su informe que "reestablecer la energía externa a la planta no signifca que los reactores volverán inmediatamente a los niveles normales de seguridad". Dado que se desconoce la profundidad del daño es difícil establecer un calendario de trabajo.
La crisis de la central de Fukushima, ha hecho surgir las dudas sobre si los directivos de Tepco esperaron demasiado tiempo antes de bombear agua de mar en los reactores para enfriarlos, tras quedar averiado el sistema de refrigeración, porque sabían que esto los inutilizaría definitivamente.
Según Tepco, para quien los grandes bancos de Japón estudian habilitar un fondo de emergencia de un billón de yenes (unos 8.722 millones de euros), las cifras de contaminación del agua no suponen peligro para la salud. La empresa afirmó que habría que beber todo el año ese agua para acumular un milisievert, cuando la gente normalmente está expuesta a entre 1 y 10 milisievert al año como consecuencia de las radiaciones normalmente causadas por sustancias en el aire y el suelo.
La radiación supera en 400 veces los niveles normales
El Ministerio de Ciencia de Japón ha informado de que los niveles de radiactividad detectados en un radio de 40 kilómetros en torno a la central nuclear de Fukushima superan en 400 veces los habituales.
Las autoridades han registrado 43.000 becquerelios de yodo radiactivo y 4.700 de cesio radiactivo apenas a cinco centímetros de profundidad en el suelo ubicado a esta distancia de la planta, en dirección oeste-noroste, según recoge la televisión estatal NHK .
De acuerdo con estas cifras, Keigo Endo, un profesor de la Universidad de Gunma, ha indicado que el yodo y el cesio radiactivos exceden 430 y 47 veces los límites normales de radiación, respectivamente. Esto significa que los residentes en los alrededores de la central podrían estar expuestos a lo largo de un año a una radiación cuatro veces superior a la establecida legalmente. No obstante, ha descartado que suponga un riesgo inmediato para la salud humana.

El Gobierno prevé gastos de entre 130.000 y 217.000 millones de euros
Las estimaciones del Gobierno de Japón apuntan a que las consecuencias del terremoto van a provocar daños por valor de entre 15 y 25 billones de yenes (130.640 y 217.718 millones en euros), según recoge este miércoles el rotativo japonés Nikkei. Este medio, especializado en información económica, se adelanta al anuncio del ministro de Economía, Kaoru Yosano, quien hoy mismo presentará sus estimaciones.
El Banco Mundial prevé, por su parte, que el impacto negativo del terremoto, el tsunami y el accidente nuclear de Fukushima representará entre un 2,5% y un 4% del PIB nipón, lo que implica un coste de entre 122.000 y 235.000 millones de dólares (entre 86.187 y 166.000 millones de euros).
Islandia también detecta partículas radioactivas
Parte del agua de mar usada para refrigerar a la desesperada la nuclear de Fukushima regresó al Pacífico. Parte del agua de mar usada para refrigerar a la desesperada la nuclear de Fukushima regresó al Pacífico. Ayer Islandia, EE UU y Canadá anunciaron que habían encontrado pequeñas dosis de partículas radiactivas en sus costas del Pacífico, y hoy ha sido la Autoridad de Radiación y Seguridad Nuclear de Finlandia (STUK) la que ha anunciado que han detectado concentraciones de yodo superiores al nivel aceptable procedentes de Fukushima en dos estaciones de medición de Helsinki y Rovaniemi (Laponia). Según la agencia nuclear finlandesa, las cantidades de isótopos de yodo 131 detectadas son tan pequeñas (menos de un milibecquerelio por metro cúbico de aire) que no suponen ningún riesgo para la salud. "La concentración de partículas debería ser al menos un millón de veces mayor para que fuera necesario tomar algún tipo de medida", según ha anunciado los responsables de STUK en un comunicado
En el intento a la desesperada por refrigerar la nuclear de Fukushima, Japón recurrió al agua del mar. El esfuerzo parece que ha servido para controlar la temperatura en los reactores, pero parte de ese agua ya contaminada ha vuelto al mar. Además, los vientos dominantes desde el accidente han ido hacia el mar, lo que ha podido ayudar a elevar la radiactividad en el agua. Japón anunció que ha encontrado cesio y yodo radiactivo en el mar a 16 kilómetros de la central, lo que amplía la necesidad de control de los alimentos.
El profesor de ingeniería nuclear de la Universidad Politécnica de Madrid Eduardo Gallego apunta que lo lógico es que la radiación en el Pacífico "se deba al agua usada para refrigerar que haya vuelto al mar". Parte del caudal usado se evapora, pero parte seguro que ha vuelto al océano. "El problema del agua de mar no es el agua en sí, sino los crustáceos, los moluscos y los peces, que acumulan radiación y los tendrán que empezar a controlar", añade Gallego.
La agencia japonesa Kyodo informó de que a 330 metros al sur de la central, el nivel de yodo-136 era 126 veces superior al límite legal, mientras que el de cesio-134 era 24,8 veces superior. A 16 kilómetros al sur de la nuclear, la concentración de yodo-136 seguía estando 16,4 veces por encima del límite legal.
El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) anunció ayer que Japón se ha comprometido a entregar el jueves resultados de radiación en ocho puntos del mar.
Gallego explica que el yodo es un problema menor que el cesio, porque decae en días. "El hecho de que la mayor parte sea yodo hace pensar que procede del reactor, no de las piscinas de combustible, donde ya no queda yodo". "Si tienes ese nivel en una playa no podría bañarse la gente. Si es local y de pocos kilómetros no tendrá más trascendencia, pero hay que extender la vigilancia", añade Gallego.
La existencia de una posible contaminación en el Pacífico ha sido una preocupación de los ecologistas desde el principio del accidente de Fukushima. Ayer, Greenpeace lanzó el tema como uno de los asuntos que Tokio debe responder. "¿Cuánta radiactividad se ha liberado al mar hasta ahora? ¿Está el Gobierno midiendo la contaminación de peces y otras formas de vida marina?", se preguntó la organización ecologista.

Los alimentos peligran...

La lucha para controlar el desastre en la central nuclear Fukushima 1 continúa. La Agencia de Seguridad Nuclear de Japón (NISA, por sus siglas en inglés), ha confirmado que el reactor 2 está dando los mayores niveles de radiactividad desde que se tiene registro. De hecho, ha aumentado el temor relacionado con la contaminación radiactiva de los alimentos japoneses. La madrugada pasada (hora española), el primer ministro de Japón, Naoto Kan, pidió a la población que se abstenga de comer verduras de hoja verde que hayan sido cultivadas en las prefecturas de Fukushima y la vecina Ibaraki a consecuencia de los altos niveles de radiactividad encontrados en 11 tipos de hortalizas,informa la agencia Kyodo. Los vegetales contaminados incluyen, según el Ministerio de Salud nipón, el brócoli, las espinacas, la col, el perejil y la coliflor. La leche también está en la lista. Aún así, el OIEA ha asegurado que no hay riesgos para la "salud humana" fuera del área de evacuación. Es lo que ha dicho Graham Andrew, asesor científico del organismo, que ha insistido en Viena en que no se ha identificado hasta ahora "ningún riesgo significativo". También ha admitido que la fauna marina de dos prefecturas cercanas a Fukushima -Chiba y Ibaraki- puede estar contaminada, y por tanto ha aconsejado a las autoridades japonesas que controlen los productos de mar.
Por otra parte, los niveles de radiación encontrados en un purificador de agua de la ciudad de Tokio exceden los límites considerados normales para niños menores de un año, por lo que las autoridades han aconsejado a los padres que no les den de beber agua del grifo a los bebés. Se ha detectado una concentración de yodo de 210 bequerelios por litro en muestras de agua del grifo, cuando el límite fijado por las autoridades japonesas es de 100 becquerelios por litro -para bebés-. A pesar de eso, el portavoz del Gobierno, Yukio Edano, ha pedido calma y ha asegurado que los adultos pueden ingerir agua del grifo sin que haya ningún riesgo para la salud, por lo que ha pedido a los residentes de Tokio que no acaparen el agua embotellada. "Tenemos que pensar en Miyagi, Iwate y otras áreas golpeadas por el desastre", ha explicado en rueda de prensa.
Según los resultados de las pruebas llevadas a cabo el lunes en los alimentos, los niveles de cesio encontrados son hasta 160 veces superiores al estándar de seguridad permitido. El Gobierno ha dado orden, asimismo, de que se incrementen las inspecciones de pescado y marisco, aunque muchos pueblos, puertos y barcos en la costa nororiental de Japón resultaron destruidos por la catástrofe, por lo que la industria está en gran parte paralizada. También ha prohibido el envío de leche y verduras desde la zona a otras partes de Japón. China, Corea del Sur, Taiwán y Tailandia han puesto en marcha controles para detectar si hay radiación en los alimentos importados desde Japón. En paralelo, EE UU ha prohibido ya la importación de algunos alimentos japoneses como leche, derivados lácteos, verduras frescas y frutos de algunas partes del país.
Por su parte, el ministro español de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, ha reconocido en Nueva York que España tiene que "aprender la lección de lo que ha sucedido en Japón" y ha asegurado que por ahora no se pueden cerrar centrales nucleares en España porque aportan cerca del 20 % de la energía nacional. "Una manera de apoyar a Japón es no crear una alerta sobre el tema nuclear, por ello España ha sido muy cautelosa al respecto", ha afirmado.
martes, 22 de marzo de 2011
Japón se toma un respiro

Las últimas noticias nos informan que Japón se toma un respiro, pero no equivocarnos con que puedan relajarse, ya que la situación continua siendo critica.Al parecer, los sistemas eléctricos de la central, como esperaban los más optimistas, han vuelto a funcionar, aunque no se sepa si con solo esto se "normalizará" la situación en Japón.








