domingo, 27 de marzo de 2011

El mar desprende niveles máximos de radiactividad



La radiactividad de la central nuclear de Fukushima I se ha convertido en una potencial amenaza para el mar. La agencia de seguridad atómica de Japón aseguró ayer que el nivel de radiación en el océano junto a la planta atómica se ha disparado en los últimos días, hasta alcanzar 1.250 veces el límite legal en las mediciones efectuadas el viernes pasado. "Este es un nivel relativamente alto", dijo Hidehiko Nishiyama, portavoz de la agencia, en una rueda de prensa emitida por televisión.

El terremoto y el tsunami ocurridos el pasado 11 de marzo en la costa nororiental de Japón provocaron 10.151 muertos y 17.053 desaparecidos y dañaron gravemente el complejo nuclear, lo que ha producido una serie de fugas radiactivas que han contaminado agua, verduras y leche en las prefecturas vecinas.

Las mediciones facilitadas por Tokyo Electric Power (Tepco), la compañía que opera Fukushima, suponen un incremento importante de la radiación en el agua del mar respecto a las efectuadas el martes, cuando el nivel de yodo 131 fue de 126 veces el tope legal, y el jueves, cuando fue 145 veces más alto. Fueron realizadas a 330 metros de la costa.

Beber medio litro de agua dulce con el nivel de radiactividad encontrado el viernes expondría a una persona a la dosis máxima permitida en un año, según Nishiyama, quien descartó que la contaminación suponga una amenaza para la vida marina y la seguridad en el consumo de pescado. "Hablando en general, el material radiactivo soltado al mar será dispersado por las corrientes, así que haría falta mucho más para que las algas y la vida marina lo absorbieran", afirmó.

También dijo que, dado que el tiempo en que el yodo radiactivo se reduce a la mitad es de ocho días, "para cuando la gente coma productos del mar, las cantidades habrán disminuido probablemente de forma significativa".

Sin embargo, Tepco aseguró que los niveles de cesio 137, que tiene un ciclo de reducción de unos 30 años, eran 79,6 veces el máximo legal. El Gobierno aseguró que a 30 kilómetros de la costa, los niveles de yodo 131 estaban dentro de los límites aceptables.

Aunque las palabras de Nishiyama intentan enviar un mensaje de tranquilidad a la población, el anuncio del aumento de radiactividad en el mar provocará probablemente una nueva señal de alerta internacional. Varios países, como Estados Unidos, Australia, Singapur y Rusia, han prohibido la importación de alimentos procedentes de las prefecturas cercanas a Fukushima I, después de que fueran detectadas altas dosis de radiación en la leche y una docena de tipos de verduras de esta zona. Algunos Gobiernos habían puesto ya bajo vigilancia las importaciones de pescado y marisco japonés, unas medidas que probablemente ahora se intensificarán.

En la central, los técnicos continuaron trabajando para estabilizar los reactores, tras las sospechas surgidas el viernes pasado de que la unidad 3 -de un total de seis- podría haber sufrido una grieta.

La agencia de seguridad nuclear dijo ayer que la temperatura y la presión en todos los reactores se han estabilizado. Tras haberlos rociado durante días con agua de mar para bajar la temperatura, los ingenieros han comenzado a bombear agua dulce para evitar los efectos corrosivos del agua salada. Estados Unidos ha enviado dos barcazas con agua desde una de sus bases navales, cercana a Tokio.

En el noreste del país, los equipos de rescate siguen buscando cadáveres entre la devastación causada por el terremoto y el tsunami, mientras más de 250.000 personas siguen en campos de desplazados. Sin embargo, la distribución de ayuda y comida y el servicio de electricidad han mejorado.

En Tokio, la vida ha vuelto en gran medida a la normalidad, aunque algunos japoneses y extranjeros siguen aún en el sur del país o en el extranjero. Los supermercados continúan con problemas de abastecimiento de agua mineral, ya que la población ha acaparado botellas tras la detección temporal en el agua del grifo de la capital de niveles de radiación superiores a los admisibles para los bebés.



Aumenta el número de víctimas del tsunami

Nueva información que se une a los nuevos datos de víctimas que la policía japonesa facilita a diario. El último balance cifra en 10.489 los fallecidos, mientras que otras 16.621 personas se encuentran aún desaparecidas. Además de unas 240.000 personas refugiadas en 1.900 centros de evacuación a raíz del desastre, que supone la peor crisis de Japón tras la II Guerra Mundial.

Cuando el nivel conocido ya era una potencial amenaza para el mar con 1.250 veces más de radiactividad que el límite legal, el portavoz de la agencia de seguridad nuclear japonesa ya confirmaba que se trataba de un nivel "relativamente alto". Además de contaminar el agua, las fugas radiactivas como consecuencia de los problemas en la central han contaminado agua, verduras y leche en las prefecturas vecinas; lo que ha llevado a muchos países a prohibir la importación de productos de la zona.

Las mediciones facilitadas por Tokyo Electric Power (Tepco), la compañía que opera Fukushima, suponen un incremento importante de la radiación en el agua del mar respecto a las efectuadas el martes, cuando el nivel de yodo 131 fue de 126 veces el tope legal, y el jueves, cuando fue 145 veces más alto. Fueron realizadas a 330 metros de la costa.

Radiactividad en aumento, y sin control...



Crece la preocupación por el estado de la central nuclear de Fukushima 1, afectada por el seísmo y el tsunami del 11 de marzo. En el reactor 2 han sido detectados niveles de radiación muy superiores a los normales, según informa Tepco, la compañía que opera la planta, lo que ha obligado a evacuar a los técnicos que trabajaban para intentar repararlo. Pese a que en primera instancia se informó de niveles 10 millones superiores a lo normal, Tepco ha informado en una rueda de prensa posterior que ha errado en las mediciones. "Se ha producido una confusión entre el yodo 134 y el cobalto 56", ha declarado Sakae Muto, vicepresidente de la empresa. Tepco volverá a realizar un análisis de los niveles de radiación. No obstante, se mantiene la evacuación de los trabajadores.

El agua radiactiva dentro de la planta impide a los trabajadores la restauración de los sistemas de refrigeración de la central nuclear, algo fundamental para evitar la fusión de los núcleos. Mientras, el OIEA ha anunciado esta mañana que en el reactor 1 se ha detectado la presencia de yodo 131, cesio 137 y cesio 134 a niveles comparables a los de la zona del reactor 3 donde tres trabajadores resultaron heridos el pasado jueves.

Rafael Grossi, subdirector general adjunto del Organismo Internacional de la Energía Atómica(OIEA), decía ayer mismo a este periódico que la situación en la central de Fukushima es grave y que "en cualquier momento" puede degradarse. También hoy se ha conocido que la mayoría de los ciudadanos japoneses , el 58%, suspenden la gestión del Gobierno ante la crisis nuclear que ha dañado la central nuclear de Fukushima I, mientras que el 39,3% ha expresado su aprobación, según cifras de una reciente encuesta de la agencia Kyodo News publicada hoy.

Además, la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial japonesa ha informado esta madrugada (hora española) de que los niveles de yodo radiactivo en el agua de mar recogida en las inmediaciones de la central nuclear de Fukushima-1 supera ya en 1.850 veces el límite legal. Las muestras tomadas ayer mostraban unos niveles 1.250 veces superior al límite. El portavoz de la Agencia, Hidehiko Nishiyama, ha señalado que las fugas de los reactores son las responsables de estos altos niveles de radiación, ya que el agua que ha llegado al mar había estado previamente acumulada en los edificios que alojan las turbinas.


Intentos de estabilizar los reactores

En la central, los técnicos continuaron trabajando para estabilizar los reactores, tras las sospechas surgidas el viernes pasado de que la unidad 3 -de un total de seis- podría haber sufrido una grieta. La agencia de seguridad nuclear dijo ayer que la temperatura y la presión en todos los reactores se han estabilizado. Tras haberlos rociado durante días con agua de mar para bajar la temperatura -lo que estaría en el origen de la actual contaminación del agua-, los ingenieros han comenzado a bombear agua dulce para evitar los efectos corrosivos del agua salada. Estados Unidos ha enviado dos barcazas con agua desde una de sus bases navales, cercana a Tokio.

En el noreste del país, los equipos de rescate siguen buscando cadáveres entre la devastación causada por el terremoto y el tsunami , mientras más de 250.000 personas siguen en campos de desplazados. Sin embargo, la distribución de ayuda y comida y el servicio de electricidad han mejorado.

En Tokio, la vida ha vuelto en gran medida a la normalidad, aunque algunos japoneses y extranjeros siguen aún en el sur del país o en el extranjero. Los supermercados continúan con problemas de abastecimiento de agua mineral, ya que la población ha acaparado botellas tras la detección temporal en el agua del grifo de la capital de niveles de radiación superiores a los admisibles para los bebés.

Operarios heridos

De los tres operarios del reactor 3 que han sido hospitalizados entraron en contacto con agua radiactiva a un nivel 10.000 veces superior al normal, y dos de ellos tuvieron que ser ingresados. En sus últimos comunicados sobre la situación en Fukushima, el OIEA ha indicado que en los dos trabajadores ingresados "ha sido confirmada una importante contaminación de la piel en las piernas".

Los dos operarios recibieron dosis de entre 2 y 6 sieverts (2.000-6.000 milisievert), niveles que pueden resultar fatales. Sin embargo, el OIEA indica que "aunque los pacientes no necesitan tratamiento médico, los médicos han decidido mantenerlos en el hospital para seguir su evolución durante los próximos días".


Peligro en el consumo directo

Beber medio litro de agua dulce con el actual nivel de radiactividad expondría a una persona a la dosis máxima permitida en un año, según Nishiyama, quien descartó que la contaminación suponga una amenaza para la vida marina y la seguridad en el consumo de pescado. "Hablando en general, el material radiactivo soltado al mar será dispersado por las corrientes, así que haría falta mucho más para que las algas y la vida marina lo absorbieran", afirmó. También dijo que, dado que el tiempo en que el yodo radiactivo se reduce a la mitad es de ocho días, "para cuando la gente coma productos del mar, las cantidades habrán disminuido probablemente de forma significativa". Sin embargo, Tepco aseguró que los niveles de cesio 137, que tiene un ciclo de reducción de unos 30 años, eran 79,6 veces el máximo legal. El Gobierno aseguró que a 30 kilómetros de la costa, los niveles de yodo 131 estaban dentro de los límites aceptables.

Aunque las palabras de Nishiyama intentan enviar un mensaje de tranquilidad a la población, el anuncio del aumento de radiactividad en el mar provocará probablemente una nueva señal de alerta internacional. Varios países, como Estados Unidos, Australia, Singapur y Rusia, han prohibido la importación de alimentos procedentes de las prefecturas cercanas a Fukushima I, después de que fueran detectadas altas dosis de radiación en la leche y una docena de tipos de verduras de esta zona. Algunos Gobiernos habían puesto ya bajo vigilancia las importaciones de pescado y marisco japonés, unas medidas que probablemente ahora se intensificarán.

sábado, 26 de marzo de 2011

El radio de peligrosidad aumenta, la cosa se pone fea...



Los niveles de radiactividad comienzan a ser preocupantes en Japón, no sólo porque están llegando a lugares alejados, como la capital, a través del aire, el agua y los alimentos, sino porque el radio contaminado alrededor de la central de Fukushima 1 -a 240 kilómetros al norte de Tokio- se amplía. Esta madrugada, hora española, así lo ha confirmado el canal de televisión japonés NHK, que ha informado de que los niveles superan los límites permitidos en cinco prefecturas: Fukushima, Ibaraki, Chiba, Saitama y Tochigi. Además, el ministro portavoz, Yukio Edano, ha animado a los habitantes que viven en el tramo que está entre 20 y 30 kilómetros de distancia de la planta a que abandonen sus casas y se dirijan a los refugios habilitados por el Gobierno, que ya acogen a los evacuados anteriormente (los que viven en un radio de 20 kilómetros).

La lucha para controlar la emisión de radiación desde la central, dañada tras el terremoto y posterior tsunami hace dos semanas, continúa sin mucho éxito. Las últimas noticias publicadas por la agencia Kyodo indican que el ministro de Defensa ha confirmado que el Ejército estadounidense va a colaborar en la inyección de agua para tratar de enfriar los reactores. El más peligroso continúa siendo el reactor 3, cuyo interior no sólo aloja uranio sino también plutonio. El New York Times, citando a Hidehiko Nishiyama, director general operativo de la Agencia Japonesa de Seguridad Nuclear e Industrial, indica que la vasija de contención podría tener una brecha que sería la causa de tanta liberación de radiactividad. Sin embargo, más tarde la misma Agencia, citada por REUTERS, ha indicado que no hay datos suficientes que indiquen que el reactor 3 tenga una fisura. Mientras tanto, el primer ministro japonés, Naoto Kan, ha dicho en rueda de prensa que el estado de la planta nuclear de Fukushima "todavía es muy precario. La situación no está empeorando, pero no hay tiempo para la complacencia", recoge REUTERS.

La elevada radiactividad dificulta los esfuerzos de los operarios para restablecer la refrigeración en algunas áreas de la central nuclear de Fukushima, donde se ha detectado agua con una radiación 10.000 veces superior a la normal. El Ejército de EE UU proveerá de agua para ayudar a enfriar la planta, según ha informado esta madrugada la agencia nipona Kyodo.

El miedo a la radiactividad en el aire, el agua y los alimentos, y la posibilidad de que se produzca un nuevo terremoto han sembrado la ansiedad en Tokio. Los residentes de la capital se abalanzaron ayer sobre los supermercados e hicieron acopio de agua mineral, después de que el miércoles pasado las autoridades aconsejaran que no se dé agua del grifo a los niños pequeños porque habían sido detectados niveles de radiación más de dos veces superiores a lo permisible para los bebés. Algunas tiendas comenzaron a racionar el agua, la leche, el arroz y otros productos.

La alerta comienza a extenderse a los países vecinos, que han comenzado a prohibir la importación de productos japoneses procedentes de la zona donde se encuentra la central. Los últimos en sumarse ha sido Corea del Sur y China, que lo han anunciado a primera hora de hoy (hora española). Por otro lado, China ha anunciado que han llegado a su territorio dos japoneses cuyos niveles de radiactividad "exceden los límites seriamente", informa REUTERS. La agencia de Aduanas han confirmado que los dos japoneses procedían de Tokio, y han llegado en avión a Wuxi, una localidad en el este de China y que están recibiendo tratamiento médico.

El Gobierno dijo ayer, sin embargo, que la radiactividad en el agua había vuelto a niveles normales en Tokio, pidió a la gente que no acopie productos y envió trabajadores a distribuir agua a las familias de los 80.000 niños menores de un año registrados en la ciudad. Pero también aseguró que habían sido detectadas cantidades elevadas de isótopos en el agua en las vecinas prefecturas de Chiba y Saitama. El Gobierno metropolitano de Tokio afirmó ayer que impulsará la distribución de botellas adicionales de agua mineral tanto en Tokio como en las ciudades satélite.

La amenaza de radiactividad y contaminación en comida y agua, y las continuas réplicas de temblores de tierra han sumido a los habitantes de Tokio en un estado de ansiedad. La sucesión de noticias negativas y positivas continúa provocando inquietud entre los ciudadanos, algunos de los cuales están pensando en dejar definitivamente su trabajo y su casa en la capital y mudarse al sur del país. Es el caso de Hiroyuki Takizawa, un joven de 27 años, que trabaja en el sector inmobiliario. "Muchos de mis amigos se fueron la semana pasada de Tokio. Algunos incluso se fueron al extranjero con la excusa de unas vacaciones. El problema de Fukushima, la radiación en la comida y el agua me asustan. Además, está la amenaza de que se produzca un gran terremoto en el futuro en la zona de Tokio. Mucha gente no sabe qué hacer. Yo, tampoco. ¿Debo quedarme, trabajar y contribuir a la economía? ¿O debo irme al sur?", dice este joven, que vive en Chiba.

Takizawa asegura que, aunque sus padres no quieren irse de Tokio, él y su mujer están pensando dejar sus trabajos y mudarse a Osaka o Nagoya. "Mi cuñado vive en Kobe y puede ayudarme a buscar un empleo", afirma.





Reconstrucción

Mientras tanto, las labores de apoyo y rescate a los cientos de miles de damnificados por el terremoto y el tsunami han experimentado un fuerte impulso. La ayuda está fluyendo y los servicios de telefonía, electricidad y bancarios están volviendo, en algunos casos mediante unidades móviles. A pesar de ello, 660.000 familias continúan sin agua corriente y 209.000, sin electricidad. En la catástrofe murieron 10.019 personas y 17.541 están desaparecidas, según los datos oficiales de esta madrugada.

Responsables de la industria naviera aseguraron que algunos barcos mercantes han comenzado a evitar el puerto de Tokio como precaución ante una posible exposición a radiación.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Problemas para refrigerar los reactores



Los ingenieros japoneses continúan avanzando en el proceso de estabilización de la central nuclear de Fukushima I. El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), ha difundido un comunicado en el que actualiza la situación de todos los reactores de la central. Así, siguen las dificultades para refrigerar los reactores 1 y 2, porque los daños que sufren son severos. De momento, el único reactor de los dos conectado a la red eléctrica es el 2 y los técnicos siguen trabajando para conectar el 1, pero su estado está tan degradado que la conexión está tardando más de lo esperado. Mientras tanto, se le sigue bombeando agua de mar. En el interior del reactor 1, por su parte, alerta la Agencia de Seguridad Nuclear, la temperatura se sitúa cerca de los 400 grados centígrados frente al límite de fabricación de 302º para los que fue construido. A pesar de ello, insiste, "no existe un peligro inmediato".

Además, el agua del sistema de refrigeración cubre solo hasta la mitad de las barras de combustible tanto en el reactor 1 como en el 2. Pese a las explosiones registradas, no hay indicios de que las vasijas de contención principal estén deterioradas.

El reactor 3 es el más peligroso, y hoy ha vuelto a salir humo negro, del que se desconoce su origen, y que obligó a una evacuación del personal que trabajaba en él, aunque más tarde ha cesado y el personal ha regresado a su trabajo. Se desconoce cuál es la situación de la piscina de residuos, cuyo sistema de refrigeración sigue estando severamente dañado. Se trabaja en restaurar este sistema tanto en este reactor como en el 4, cuya piscina de combustible usado también está en un estado preocupante, ya que poco antes del terremoto se había trasladado aquí todo el combustible del reactor. El progreso, dice el OIEA, es "incierto". Los indicios sobre el bajo nivel de agua en la piscina de combustible usado y la falta de datos sobre la temperatura tienen preocupados a las autoridades. La empresa operadora de la planta nuclear, Tepco , ha logrado ya conectar electricidad a la sala de control del reactor 3, lo que facilitará el enfriamiento de la unidad, según Kyodo.

Los reactores 5 y 6, los que presentaban menos peligro en principio dado que llevaban mucho tiempo sin funcionar cuando tuvo lugar el terremoto y posterior tsunami, llevan varios días conectados a la red eléctrica. Ambas unidades disponen ahora de suministro eléctrico y están en modo seguro, con temperatura y presión bajas en el reactor. Sin embargo, el OIEA dice en su informe que "reestablecer la energía externa a la planta no signifca que los reactores volverán inmediatamente a los niveles normales de seguridad". Dado que se desconoce la profundidad del daño es difícil establecer un calendario de trabajo.

La crisis de la central de Fukushima, ha hecho surgir las dudas sobre si los directivos de Tepco esperaron demasiado tiempo antes de bombear agua de mar en los reactores para enfriarlos, tras quedar averiado el sistema de refrigeración, porque sabían que esto los inutilizaría definitivamente.

Según Tepco, para quien los grandes bancos de Japón estudian habilitar un fondo de emergencia de un billón de yenes (unos 8.722 millones de euros), las cifras de contaminación del agua no suponen peligro para la salud. La empresa afirmó que habría que beber todo el año ese agua para acumular un milisievert, cuando la gente normalmente está expuesta a entre 1 y 10 milisievert al año como consecuencia de las radiaciones normalmente causadas por sustancias en el aire y el suelo.

La radiación supera en 400 veces los niveles normales

El Ministerio de Ciencia de Japón ha informado de que los niveles de radiactividad detectados en un radio de 40 kilómetros en torno a la central nuclear de Fukushima superan en 400 veces los habituales.

Las autoridades han registrado 43.000 becquerelios de yodo radiactivo y 4.700 de cesio radiactivo apenas a cinco centímetros de profundidad en el suelo ubicado a esta distancia de la planta, en dirección oeste-noroste, según recoge la televisión estatal NHK .

De acuerdo con estas cifras, Keigo Endo, un profesor de la Universidad de Gunma, ha indicado que el yodo y el cesio radiactivos exceden 430 y 47 veces los límites normales de radiación, respectivamente. Esto significa que los residentes en los alrededores de la central podrían estar expuestos a lo largo de un año a una radiación cuatro veces superior a la establecida legalmente. No obstante, ha descartado que suponga un riesgo inmediato para la salud humana.




El Gobierno prevé gastos de entre 130.000 y 217.000 millones de euros

Las estimaciones del Gobierno de Japón apuntan a que las consecuencias del terremoto van a provocar daños por valor de entre 15 y 25 billones de yenes (130.640 y 217.718 millones en euros), según recoge este miércoles el rotativo japonés Nikkei. Este medio, especializado en información económica, se adelanta al anuncio del ministro de Economía, Kaoru Yosano, quien hoy mismo presentará sus estimaciones.

El Banco Mundial prevé, por su parte, que el impacto negativo del terremoto, el tsunami y el accidente nuclear de Fukushima representará entre un 2,5% y un 4% del PIB nipón, lo que implica un coste de entre 122.000 y 235.000 millones de dólares (entre 86.187 y 166.000 millones de euros).



Islandia también detecta partículas radioactivas

Parte del agua de mar usada para refrigerar a la desesperada la nuclear de Fukushima regresó al Pacífico. Parte del agua de mar usada para refrigerar a la desesperada la nuclear de Fukushima regresó al Pacífico. Ayer Islandia, EE UU y Canadá anunciaron que habían encontrado pequeñas dosis de partículas radiactivas en sus costas del Pacífico, y hoy ha sido la Autoridad de Radiación y Seguridad Nuclear de Finlandia (STUK) la que ha anunciado que han detectado concentraciones de yodo superiores al nivel aceptable procedentes de Fukushima en dos estaciones de medición de Helsinki y Rovaniemi (Laponia). Según la agencia nuclear finlandesa, las cantidades de isótopos de yodo 131 detectadas son tan pequeñas (menos de un milibecquerelio por metro cúbico de aire) que no suponen ningún riesgo para la salud. "La concentración de partículas debería ser al menos un millón de veces mayor para que fuera necesario tomar algún tipo de medida", según ha anunciado los responsables de STUK en un comunicado




En el intento a la desesperada por refrigerar la nuclear de Fukushima, Japón recurrió al agua del mar. El esfuerzo parece que ha servido para controlar la temperatura en los reactores, pero parte de ese agua ya contaminada ha vuelto al mar. Además, los vientos dominantes desde el accidente han ido hacia el mar, lo que ha podido ayudar a elevar la radiactividad en el agua. Japón anunció que ha encontrado cesio y yodo radiactivo en el mar a 16 kilómetros de la central, lo que amplía la necesidad de control de los alimentos.

El profesor de ingeniería nuclear de la Universidad Politécnica de Madrid Eduardo Gallego apunta que lo lógico es que la radiación en el Pacífico "se deba al agua usada para refrigerar que haya vuelto al mar". Parte del caudal usado se evapora, pero parte seguro que ha vuelto al océano. "El problema del agua de mar no es el agua en sí, sino los crustáceos, los moluscos y los peces, que acumulan radiación y los tendrán que empezar a controlar", añade Gallego.

La agencia japonesa Kyodo informó de que a 330 metros al sur de la central, el nivel de yodo-136 era 126 veces superior al límite legal, mientras que el de cesio-134 era 24,8 veces superior. A 16 kilómetros al sur de la nuclear, la concentración de yodo-136 seguía estando 16,4 veces por encima del límite legal.

El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) anunció ayer que Japón se ha comprometido a entregar el jueves resultados de radiación en ocho puntos del mar.

Gallego explica que el yodo es un problema menor que el cesio, porque decae en días. "El hecho de que la mayor parte sea yodo hace pensar que procede del reactor, no de las piscinas de combustible, donde ya no queda yodo". "Si tienes ese nivel en una playa no podría bañarse la gente. Si es local y de pocos kilómetros no tendrá más trascendencia, pero hay que extender la vigilancia", añade Gallego.

La existencia de una posible contaminación en el Pacífico ha sido una preocupación de los ecologistas desde el principio del accidente de Fukushima. Ayer, Greenpeace lanzó el tema como uno de los asuntos que Tokio debe responder. "¿Cuánta radiactividad se ha liberado al mar hasta ahora? ¿Está el Gobierno midiendo la contaminación de peces y otras formas de vida marina?", se preguntó la organización ecologista.



Los alimentos peligran...


La lucha para controlar el desastre en la central nuclear Fukushima 1 continúa. La Agencia de Seguridad Nuclear de Japón (NISA, por sus siglas en inglés), ha confirmado que el reactor 2 está dando los mayores niveles de radiactividad desde que se tiene registro. De hecho, ha aumentado el temor relacionado con la contaminación radiactiva de los alimentos japoneses. La madrugada pasada (hora española), el primer ministro de Japón, Naoto Kan, pidió a la población que se abstenga de comer verduras de hoja verde que hayan sido cultivadas en las prefecturas de Fukushima y la vecina Ibaraki a consecuencia de los altos niveles de radiactividad encontrados en 11 tipos de hortalizas,informa la agencia Kyodo. Los vegetales contaminados incluyen, según el Ministerio de Salud nipón, el brócoli, las espinacas, la col, el perejil y la coliflor. La leche también está en la lista. Aún así, el OIEA ha asegurado que no hay riesgos para la "salud humana" fuera del área de evacuación. Es lo que ha dicho Graham Andrew, asesor científico del organismo, que ha insistido en Viena en que no se ha identificado hasta ahora "ningún riesgo significativo". También ha admitido que la fauna marina de dos prefecturas cercanas a Fukushima -Chiba y Ibaraki- puede estar contaminada, y por tanto ha aconsejado a las autoridades japonesas que controlen los productos de mar.

Por otra parte, los niveles de radiación encontrados en un purificador de agua de la ciudad de Tokio exceden los límites considerados normales para niños menores de un año, por lo que las autoridades han aconsejado a los padres que no les den de beber agua del grifo a los bebés. Se ha detectado una concentración de yodo de 210 bequerelios por litro en muestras de agua del grifo, cuando el límite fijado por las autoridades japonesas es de 100 becquerelios por litro -para bebés-. A pesar de eso, el portavoz del Gobierno, Yukio Edano, ha pedido calma y ha asegurado que los adultos pueden ingerir agua del grifo sin que haya ningún riesgo para la salud, por lo que ha pedido a los residentes de Tokio que no acaparen el agua embotellada. "Tenemos que pensar en Miyagi, Iwate y otras áreas golpeadas por el desastre", ha explicado en rueda de prensa.

Según los resultados de las pruebas llevadas a cabo el lunes en los alimentos, los niveles de cesio encontrados son hasta 160 veces superiores al estándar de seguridad permitido. El Gobierno ha dado orden, asimismo, de que se incrementen las inspecciones de pescado y marisco, aunque muchos pueblos, puertos y barcos en la costa nororiental de Japón resultaron destruidos por la catástrofe, por lo que la industria está en gran parte paralizada. También ha prohibido el envío de leche y verduras desde la zona a otras partes de Japón. China, Corea del Sur, Taiwán y Tailandia han puesto en marcha controles para detectar si hay radiación en los alimentos importados desde Japón. En paralelo, EE UU ha prohibido ya la importación de algunos alimentos japoneses como leche, derivados lácteos, verduras frescas y frutos de algunas partes del país.

Por su parte, el ministro español de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, ha reconocido en Nueva York que España tiene que "aprender la lección de lo que ha sucedido en Japón" y ha asegurado que por ahora no se pueden cerrar centrales nucleares en España porque aportan cerca del 20 % de la energía nacional. "Una manera de apoyar a Japón es no crear una alerta sobre el tema nuclear, por ello España ha sido muy cautelosa al respecto", ha afirmado.

martes, 22 de marzo de 2011

Japón se toma un respiro


Las últimas noticias nos informan que Japón se toma un respiro, pero no equivocarnos con que puedan relajarse, ya que la situación continua siendo critica.Al parecer, los sistemas eléctricos de la central, como esperaban los más optimistas, han vuelto a funcionar, aunque no se sepa si con solo esto se "normalizará" la situación en Japón.
Por el bien de todos, esperemos que todo vuelva a la normalidad y que no se convierta en algo recordable con Chernobyl, si no que nos sirva como ejemplo para ver los riesgos que conlleva la energía nuclear, y replantearnos el dilema de si es justo a cambio de energía y dinero, correr tantos riesgos como acarrea dicha energía, o en cambio deberíamos empezar a dejar de lado la nuclear, y poner todos nuestros esfuerzos en energías renovables. Cada uno que recapacite sobre esta cuestión...

sábado, 19 de marzo de 2011

¿Comienza a estabilizarse la situación?


Los técnicos consiguen restablecer la corriente en la central de Fukushima. Este paso puede permitir arrancar las bombas del sistema de refrigeración del complejo.- Japón eleva de 4 a 5 el nivel de la catástrofe nuclear.- El OIEA dice por segundo día consecutivo que la situación no ha empeorado. La compañía operadora de la central nuclear japonesa de Fukushima, Tepco, ha confirmado la reconexión de la corriente a través de una línea de transmisión externa. Se trata de un paso importante que permitiría el suministro de electricidad en el complejo. La empresa ha declarado que la primera unidad que se reconectará será la 2, seguida de la 1, la 3 y la 4. La razón es que la unidad 2 parece ser "la menos dañada" tras los incidentes de los últimos días, a raíz del terremoto y posterior tsunami que afectó a la zona noreste de Japón hace una semana, informa EP. Tras la conexión eléctrica, las autoridades japonesas confían en empezar el bombeo de agua necesario para enfriar los reactores, expuestos durante los últimos días a temperaturas muy elevadas y que incluso han llegado a quedar al descubierto por falta de líquido.

Antes de este anuncio de los ingenieros de la compañía que opera en la central, Japón había elevado el nivel de catástrofe nuclear de 4 -en la escala Internacional de Eventos Nucleares (INES)-, como afirmó en un primer momento, a 5 Esta clasificación ha sido polemica, porque contrariamente a lo que decía Japón, Francia le atribuyó desde el principio nivel 6 (sobre 7, que equivale a lo que ocurrió en Chernóbil en 1986). El nivel 5, según lo que marca la escala de INES, equivale a "Accidente con consecuencias de mayor alcance", frente al 4 "Accidente con consecuencias de alcance local". Lo que está ocurriendo en Fukushima 1 iguala al accidente que tuvo lugar enla central atómica Three Mile Island, en Harrisburg (Pennsylvania, EE.UU en 1997, considerado el peor después de Chernóbil.

A pesar de la mala noticia que ha supuesto la elevación del nivel de la catástrofe, el primer ministro japonés, Naoto Kan, se ha dirigido en un mensaje televisado (en NHK) a la nación para pedir solidaridad e insuflar ánimos a la población: "No debemos dejar que el pesimismo nos venza", ha dicho. La situación sigue siendo muy grave en la central, ha dicho Kan, pero ha añadido que confía en que "en un futuro cercano" se pueda controlar. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha reforzado esta idea que combina un cierto optimismo con la lógica cautela y ha dicho por segundo día consecutivo que la situación no ha empeorado. La Junta de Gobernadores del OIEA celebrará el próximo lunes en Viena una reunión extraordinaria sobre la crisis nuclear en la que el director general del organismo, Yukiya Amano, informará a los 35 estados miembros del grupo ejecutivo sobre su visita a Japón que termina mañana. Graham Andrew, asesor científico de la agencia nuclear de la ONU, ha explicado que las unidades 1, 2 y 3 de la central de Fukushima "parecen estar bastante estables".

Helicópteros militares y camiones con mangueras han arrojado en las últimas horas toneladas de agua sobre la central atómica de Fukushima I para restablecer el nivel de agua en los tanques de enfriamiento en los que se almacenan las barras de combustible usadas. El vertido en los reactores ha conseguido rebajar los niveles de radiactividad pero, en paralelo, unas columnas de humo blanco siguen emanando de los reactores 2, 3 y 4. La operación, según ha confirmado el canal de televisión NHK citando fuentes del ministerio de Defensa, ha concluido tras arrojar 50 toneladas de agua, logrando que el agua entre en el edificio que alberga el reactor. 130 bomberos enviados desde Tokio siguen con la misión de enfriar las piscinas. Los expertos de la Agencia de Seguridad Nuclear sospechan que el humo del reactor 2 podría proceder de la piscina de refrigeración o de una explosión en la cámara que la alberga, aunque todavía no han podido confirmar este extremo. Los responsables de Tepco han confirmado en rueda de prensa que la radiación -que ya había descendido durante el día de ayer cerca de 20 puntos- ha disminuido ya hasta los 279,4 microsieverts por hora.

La temperatura ha aumentado en las últimas horas en las piscinas de desechos nucleares de los reactores 5 y 6, los que hasta ahora eran seguros porque llevaban mucho tiempo sin funcionar antes del terremoto de la pasada semana, mientras que sigue sin haber datos sobre la situación en el reactor 4, el que entraña ahora mayor preocupación, informó el OIEA. La última información sobre la temperatura del agua en la piscina del reactor señala que marcó los 84 grados centígrados, más del triple de los niveles normales de 25 grados. Se desconoce si todavía queda agua para cubrir el combustible en ese recipiente. En declaraciones recogidas por la televisión NHK, un responsable de Tepco ha señalado que la cantidad de combustible en la piscina del reactor 4 es "muy elevada" y hay "mucha incertidumbre" sobre si hay agua o no. Respecto al reactor 5, el agua del estanque de combustible usado alcanzó ayer, a las siete de la tarde (hora española). Mientras, en el 6, la temperatura del agua a la misma hora era de 62 grados, 2 grados más que el miércoles. Un generador diesel de emergencia está ya funcionando para permitir el bombeo de agua en estas piscinas.

Tepco ha asegurado que su prioridad es el tanque del reactor número 3, sobre el que ayer fueron arrojados 63 toneladas de agua. Aunque algunos indicios apuntan a que el agua se está evaporando rápidamente, imágenes de vídeo tomadas desde el aire muestran que, aparentemente, todavía hay líquido. Varios camiones de bomberos han comenzado esta tarde a rociar con agua el reactor 3, el más preocupante porque contiene plutonio junto con el uranio. El plutonio es un elemento muy peligroso, ya que puede causar cáncer aunque sea en cantidades muy pequeñas. Tepco afirmó que las excavadoras estaban intentando despejar el camino hasta la planta para permitir a los camiones de bomberos acercarse a los reactores y utilizar las mangueras para enfriar las instalaciones.

Perímetro de seguridad de 30 kilómetros

El Gobierno de Tokio ha urgido a la población que se encuentra a menos de 30 kilómetros de la central a que no salga a la calle, aunque Estados Unidos ha dicho a sus ciudadanos que viven a menos de 80 kilómetros que se vayan de la zona o permanezcan en el interior de los edificios "como precaución", lo que revela las diferencias existentes entre los dos países. Estados Unidos ha dictado medidas de seguridad más estrictas que las anunciadas por Japón y ha lanzado advertencias que contradicen informes japoneses que son más optimistas. Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca, intentó minimizar las fisuras entre los dos aliados, y dijo que los responsables estadounidenses estaban haciendo sus recomendaciones después de analizar de forma independiente los datos que les llegan de la región. "Esto es lo que haríamos si el incidente estuviera ocurriendo en EE UU", declaró, informa Associated Press.

Los problemas de la central de Fukushima y otras plantas han desestabilizado la red eléctrica japonesa, hasta el punto que han forzado apagones en algunos barrios de la capital y provocado problemas en algunos servicios financieros. El banco Mizuho dijo que todos sus cajeros automáticos del país fallaron dos veces a lo largo del día, debido a un número excesivo de transacciones en algunas sucursales.

La perspectiva de una grave catástrofe nuclear ha desviado la atención de la situación que atraviesan los centenares de miles de personas que se han visto afectadas por el terremoto y el tsunami y que se encuentran en campos de refugiados en difíciles condiciones. Las últimas estimaciones cifran el número de muertos en la catástrofe en más de 16.000 personas; de ellas, 6.900 muertos son fallecidos confirmados oficialmente y 10.300, desaparecidos. Muchos de estos nunca serán encontrados, ya que algunos cuerpos fueron posiblemente arrastrados por el agua en su retirada hacia el mar y otros pueden estar sepultados bajo el lodo.

El Pentágono afirmó que las tropas que están trabajando en las labores de ayuda a los damnificados por el maremoto solo pueden acercarse a menos de 80 kilómetros de la central con permiso. Los soldados reciben píldoras contra las radiaciones antes de entrar en zonas donde es probable que haya radiactividad, en el peor desastre atómico que ha sufrido el mundo desde Chernóbil en1986

Veremos si este es el principio del fin de una catástrofe de dimensiones que dan miedo solo de pensarlas...

miércoles, 16 de marzo de 2011

Una catástrofe histórica se avecina...




El director del organismo de Naciones Unidas, Yukuya Amano, viajará mañana a Japón para ayudar a gestionar la crisis.- Cuatro de los seis reactores de la planta atómica japonesa tienen problemas.- EE UU pide a sus ciudadanos que no se acerquen a menos de 80 kilómetros de la central
Los núcleos de tres reactores de la central nuclear de Fukushima (este de Japón) están dañados, según acaba de confirmar el Organismo Internacional de Energía Atómica. El director de la agencia nuclear de Naciones Unidas, el japonés Yukiya Amano, ha anunciado también que mañana se desplazará hasta el país para obtener datos de primera mano y ayudar a gestionar la crisis. Sus palabras, tras quejarse ayer de falta de comunicación por parte de las autoridades japonesas, suponen la primera confirmación de que se está produciendo una fusión en el núcleo de esos reactores, lo que incrementa las posibilidades de una fuga radiactiva en la central, seriamente dañada por el terremoto y el tsunami del pasado viernes. EE UU ha pedido a sus ciudadanos que vivan a menos de 80 kilómetros de la central que abandonen la zona o eviten salir de casa. Horas antes, el Pentágono había anunciado la prohibición a todo su personal de entrar en esa área sin una autorización especial. Puesto que el Ejército estadounidense continúa asistiendo en las labores de emergencia, también ha anunciado que administrará tabletas de yoduro de potasio como medida preventiva a sus tripulaciones aéreas, un elemento encaminado a reducir el riesgo de las partículas radiactivas sobre la glándula tiroides.
Los problemas se acumulan en cuatro de los seis reactores de la central. El número 3 es el que mejor ejemplifica la situación: su núcleo se ha fundido al menos parcialmente y los sistemas de refrigeración no funcionan, situación que también se da en otros los reactores 1 y 2; se cree que hay daños en la estructura de contención, sospecha que se extiende al número 2; el edificio está seriamente dañado, como el del reactor 1; y en la piscina que almacena el combustible gastado, altamente radiactivo, ha bajado el nivel de agua, lo que preocupa a la agencia nuclear japonesa (NISA), cuya inquietud se extiende por el mismo motivo al reactor 4. La única nota mínimamente positiva es que, según ha dicho el gabinete de crisis del Gobienro japonés, los daños en la estructura de contención no parecen graves, una coraza fundamental para evitar una gran fuga radiactiva si se produjera una explosión en el núcleo. Con todo, la compañía que gestiona la central (la Tokyo Electric Power Company; abreviada como TEPCO) continúa inyectando agua de mar en los reactores 1, 2 y 3 para enfriarlos cuanto antes y evitar fugas. Los daños en las barras de combustible pueden ser el primer paso para que se funda el núcleo, ya que se calientan y comienzan a fundirse con los elementos metálicos que contienen. Se forma entonces un magma metálico muy radiactivo. Si la contención aguanta puede quedar dentro del edificio (lo que ocurrió en Three Mile Island, en EE UU en 1979). Si la contención falla y esa radiación sale fuera, la tragedia podría alcanzar consecuencias imprevisibles. [consulta en este gráfico los distintos componentes del reactor].

Segundo incendio en el reactor 4

Además, durante la noche (mañana en Japón), se desencadenó otro incendio en el edificio número 4, cuyo reactor no presenta dificultades ya que estaba sin combustible en el momento del terremoto por labores de mantenimiento. Sin embargo, no se excluye la posibilidad de una fuga radiactiva en ese edifico por otra vía. Se trata de la piscina de combustible usado, cuyo nivel de agua ha descendido y corre peligro de dejar al descubierto las barras de combustible usado, que son más radiactivas que cuando están en funcionamiento. En el momento en que las barras se reemplazan por unas nuevas, la viejas son depositadas en una pileta y cubiertas de agua, que circula por un circuito cerrado para refrigerar las barras. La NISA ha informado que se está preparando la inyección de agua tanto en esa piscina como en la del reactor 3, cuyo nivel de agua también ha descendido.

La acumulación de problemas provocó tales niveles de radiactividad que fue necesaria, la pasada noche, la evacuación durante unas horas de los 50 trabajadores que intentaban controlar la situación en la central. Ese medio centenar de personas fueron los únicos que quedaban de los 800 que en principio estaban trabajando, evacuados en su mayoría ante el empeoramiento de la situación. Según han informado las autoridades, finalmente son 180 los operarios que han vuelto a Fukushima para tratar de refrigerar la central. En ese trabajo se centran ahora todos los esfuerzos con todos los medios disponibles. Se ha intentado con helicópteros, pero la operación ha tenido que ser abortada por los altos índices de radiactividad. No obstante, el Gobierno nipón mantiene la zona de evacuación en 20 kilómetros a la redonda de la planta y sostiene que los niveles radiactivos detectados no son perjudiciales para la salud.

El estado de los cuatro reactores afectados en la central cambia constantemente y las informaciones que facilitan tanto las autoridades niponas como la empresa TEPCO no contribuyen demasiado a hacerse una idea de la situación. El director del OIEA ya se quejó ayer de la falta de información que se suministraba al organismo y dijo que intentaría solventarlo. 24 horas después, Yukiya Amano ha anunciado que estará mañana de visita en Japón para obtener información de primera mano. "La situación ha evolucionado y es muy seria", ha dicho hoy desde Viena (Austria), donde se encuentra la sede del organismo de Naciones Unidas. Por contra, ha asegurado que no se puede decir que la situación esté "fuera de control" tal y como ayer aseguró el comisario europeo de Energía, Günter Öttinger.
Aunque en principio sólo estén afectados 4 de los 6 reactores, en las ultimas horas se ha detectado una temperatura mayor a lo normal en los reactores 5 y 6, lo que nos dice que dichos reactores están entrando en descontrol como sus vecinos. Aunque las autoridades competentes intenten mandar un mensaje tranquilizador y disminuir el impacto de las noticias que llegan del Japón, todo apunta a que la situación está totalmente descontrolada y que se avecina una catástrofe nuclear que pasará a los anales de la historia. Este tipo de desastres nos hace plantearnos cosas como: ¿debemos construir este tipo de centrales en países de alto riesgo sísmico? ¿ es segura la energía nuclear?







En este vídeo, un físico nuclear nos explica de forma muy buena el funcionamiento de una central, sus riesgos, etc

domingo, 13 de marzo de 2011

Emergencia nuclear en Japón!



Tras el terrible terremoto sufrido en Japón, el segundo mayor registrado en la historia, ha tenido consecuencias terribles no solo en la población, estructuras, etc, si no que ha afectado a una central nuclear al norte de Japón, y la situación actual es crítica, ya que en dicha central se han registrado varias explosiones en el reactor de la planta.
El accidente en una central nuclear de la prefectura Fukushima (norte de Japón) es ya el peor que se ha vivido desde la catástrofe de Chernóbil (Ucrania) en 1986 y los problemas siguen agravando. El sistema de refrigeración de emergencia del reactor 3 ha dejado de funcionar, según ha informado un responsable de la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón. Este fallo, inesperado, se suma a los problemas ya sufridos en el reactor 1 tras el terremoto y el tsunami que asolaron el país, catalogados por las autoridades como de categoría 4. Esto equivale a un "accidente con consecuencias de alcance local" según la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES), que contempla como categoría máxima la 7. Solo en dos ocasiones se han registrado accidentes peores: se trata de la explosión en Chernóbil (categoría 7, "accidente grave") y de la fusión, en 1979, de un reactor en la central estadounidense de Three Mile Island (categoría 5, "accidente con consecuencias de mayor alcance"). La Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial japonesa ha informado de que el número de personas expuestas a la radiación tras la explosión podría haber llegado a 160. Tras probar diversos medios para tratar de enfriar el núcleo, el Gobierno ha dicho que va a tratar de rellenar con agua de mar, mezclada con ácido bórico, la estructura que contiene el reactor. Se trata de un método "sin precedentes", según ha dicho el portavoz gubernamental, Yukio Edano, porque los refrigerantes empleados no están consiguiendo su objetivo. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha dicho que las autoridades japonesas le han informado del inicio del proceso, así como de una reducción en los niveles de radiactividad en las últimas horas. En la parte más positiva, la operación es posible entre otras cosas porque la estructura que contiene el reactor no tiene daños, un dato importante si las peores predicciones se cumblen y el núcleo llega a fundirse. El Ejecutivo japonés también ha informado de que se están preparando para repartir entre la población cercana dosis de yodo, un elemento útil para prevenir el cáncer de tiroides, que fue una de las dolencias que más afectó a las personas expuestas a las radiaciones de Chernóbil.
La situación en Fukushima I, como también se conoce a esa central nuclear ubicada unos 240 kilómetros al norte de Tokio, fue a peor en la mañana de este sábado tras una fuerte explosión en una torre eléctrica situada cerca del reactor número 1. Se trata del mismo reactor en el que el viernes se elevó de forma alarmante el nivel de radiactividad y que obligó a declarar el estado de "emergencia de energía nuclear" ante la posibilidad de fugas radiactivas. Este sábado, el Ejecutivo de Naoto Kan no ha tenido más remedio que reconocer que ha habido pequeños escapes radiactivos, aunque ha dicho que estos no suponen ningún peligro porque, entre otras cosas, se encuentra acordonado un perímetro de 20 kilómetros a la redonda (y de 10 kilómetros en el caso de la central vecina de Fukushima Daini, también con problemas). Se calcula que 200.000 personas han sido evacuadas de esa área -170.000 alrededor de Daiichi y 30.000 en Daini, según datos facilitados por el OIEA- en la que solo pueden entrar los equipos de emergencia y expertos nucleares.
Entre esos equipos se encuentran unos 50.000 militares, movilizados por el Gobierno para tratar de controlar la situación. El objetivo es lograr que el sistema de refrigeración del reactor cumpla su función, algo que solo consigue a duras penas desde el temblor de ayer, y evitar así una explosión del propio reactor que desencadenaría un accidente nuclear fatal. Ninguno de los intentos emprendidos hasta ahora ha dado frutos. El Gobierno japonés ha hecho un llamamiento a la calma mientras investiga las circunstancias del accidente en la torre eléctrica. Pero la preocupación entre la población, enormemente impactada por el tamaño de la catástrofe, es fácilmente palpable incluso entre los japoneses que viven cientos de kilómetros de las centrales
El reactor de la planta de Tokai, a 120 kilómetros de Tokio, está siendo enfriado con uno solo de sus tres generadores eléctricos tras el fallo de los otros dos.- El primer ministro japonés asegura que el país afronta "la crisis más grave desde la II Guerra Mundial".- Las autoridades dan por supuesto que dos núcleos de las centrales de Fukushima se están fundiendo
Japón vive "la crisis más grave desde la II Guerra Mundial". Así lo ha dicho el primer ministro, Naoto Kan, en un nuevo mensaje dirigido a sus ciudadanos tras el terremoto y el tsunami que asolaron el país hace dos días. Mientras las autoridades siguen en alerta por el estado de emergencia en las centrales nucleares de Fukushima, hoy se ha sabido que otra central también está teniendo problemas. Se trata de la planta de Tokai, unos 120 kilómetros al norte de Tokio, cuyo reactor está siendo enfriado con un único generador eléctrico de los tres que tiene. Los otros dos de los que consta el sistema de refrigeración han fallado a consecuencia de la catástrofe. Además, la central de Onagawa, en la costa de la prefectura de Miyagi (la más próxima al epicentro del terremoto), ha declarado el nivel de emergencia más bajo tras detectar en su exterior niveles de radiactividad superiores a los permitidos, según ha informado el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). A priori, no parece un problema tan grave como los de Fukushima o Tokai, ya que la empresa que dirige la central de Onagawa, la Tohoku Electric Power Company, asegura que los tres reactores están bajo control y que no es un problema de funcionamiento. Según su versión, la radiactividad detectada proviene de las fugas en las centrales de Fukushima, a un centenar de kilómetros de allí. Diferente es la situación en esas plantas nucleares. En Fukushima I (también conocida como Daiichi) el terremoto afectó a tres de sus reactores a consecuencia de un fallo en el sistema de refrigeración. Hasta ayer, la principal preocupación era el reactor 1, donde no se conseguía enfriar el núcleo y se produjo una explosión que no afectó a la estructura de contención. Hoy las autoridades ya dan por supuesto que tanto en ese reactor como en el número 3 se ha producido una fusión parcial del núcleo. Lo más importante, mientras intentan enfriarlo, es que el contenedor esté en buenas condiciones para evitar una fuga descontrolada de radiactividad como sucedió en Chernóbil en 1986. Además, la acumulación de hidrógeno en una cámara de contención secundaria del reactor 3 hace temer precisamente una explosión similar a la que se produjo ayer. Tanto en esa central como en Fukushima II (conocida como Daini), con otros tres reactores afectados aunque en principio menos, se han tenido que hacer vertidos controlados de gases, que llevan partículas radiactivas, para aliviar la presión que soportan las estructuras. Esos escapes controlados han obligado a evacuar a unas 210.000 personas, según informaciones de la Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA).
Poco a poco, según se vayan actualizando las noticias intentaré mantener al día la entrada, porque sin duda, es algo que nos afecta a todos, una parte de nuestro mundo se encuentra en un peligro inminente, y sin duda, habrá que ver como termina todo y como actúan los gobiernos.